Desde su nacimiento, Larry Sanger ya discrepó por la posible falta de veracidad, y le siguieron después otros autores, caso de Arias Maldonado (2010, p. 15-31) o Assouline et al. (2008). Incluso los que la defienden como una obra documentada, caso de Tim O'Reilly, la colocan en los últimos puestos.[198]​ Ndesanjo Macha indica que muchas veces lo más enriquecedor está en las discusiones y no en el artículo propiamente dicho, porque allí pueden reflejarse mejor los distintos puntos de vista y las lagunas existentes.
